Viajes y escapadas desde mi punto de vista

Senda fluvial de Aliaga, las llamativas pasarelas sobre el Guadalope

Aliaga – Central Térmica – Estrechos del Guadalope y Senda Fluvial de la Hoz Mala

A los que nos gusta andar por ahí recorriendo la naturaleza nos hablan de pasarelas y sendas fluviales y ya nos apetece calzarnos las botas, sabemos que la diversión y la belleza están garantizadas. La ruta de hoy tiene muchas pasarelas, pero es mucho más que eso, no en vano estamos en Aliaga, en la Comarca Cuencas Mineras y a las puertas del Maestrazgo, en un entorno con formaciones geológicas consideradas por los científicos como ejemplos casi únicos en el mundo, con uno de los edificios más importantes del patrimonio industrial de Aragón, la Central Térmica de Aliaga, y con un castillo de plena actualidad estos días en los que os escribo.

Nuestro recorrido empieza en Aliaga pero hay varias posibilidades que te permitirán alargar o acortar la ruta en función de las ganas o tiempo que tengas. Si quieres hacer el recorrido más largo, puedes empezar en el Barrio Minero de Santa Bárbara, a 2 km. de Aliaga. Nosotros decidimos visitarlo y trasladarnos en coche al pueblo (ahorramos así una media hora en la ruta) para poder detenernos más en otros puntos del recorrido.

Barrio de Santa Bárbara, Aliaga

Una vez en el pueblo, puedes dejar el coche donde quieras, es una localidad pequeña así que llegar hasta el inicio del camino no te costará mucho. A nosotros siempre nos gusta dar una vuelta por las calles de las poblaciones, ya sea al principio o al final de la ruta. Las vistas aéreas de Aliaga son impresionantes, bajo una enorme peña y espectaculares formaciones rocosas y con el castillo en lo alto mimetizado entre sus piedras. Esta vez no tenemos tiempo de subir (se puede hacer siguiendo el camino señalizado que parte de la propia carretera A-1403 que cruza el pueblo) aunque nos hubiera encantado.

Este verano saltaba la noticia de que el Ayuntamiento de Aliaga buscaba a los herederos de quienes compraron la fortaleza en 1972 por 120.000 pesetas. Gracias a los medios de comunicación, han dado con ellos y han empezado las conversaciones para llegar a un acuerdo. El objetivo es evitar que la fortaleza siga derrumbándose poco a poco y empezar su restauración, no sólo para atraer al turismo, sino también para rescatar del olvido una parte importante de la historia de Aliaga.

Una vez en el pueblo, desde la carretera, debes localizar la Calle de la Iglesia, reconocible por tener unos soportales con arcos. Si la sigues hacia el cauce del río, darás con el antiguo lavadero y el Santuario de Nuestra Señora de la Zarza y, junto a ellos, información sobre el Parque fluvial del Guadalope.

Señalizada como PR-TE 10 Senda Fluvial de Aliaga, es un itinerario con dos partes bien diferenciadas. La primera es fácil, sin apenas desnivel y puede hacerse en 1 hora y cuarto (1 hora y 45 minutos si la empezamos en el barrio de Santa Bárbara).

En sus inicios, la ruta transcurre junto a hileras de chopos cabeceros que acompañan primero al río La Val y luego al Guadalope. El sendero señalizado abandona la población y, al llegar a los estrechos de La Aldehuela, atraviesa los llamativos pliegues y hoces que configuran el Parque Geológico de Aliaga, dentro también del Parque Cultural del Maestrazgo.

Encontramos los primeros tramos de pasarelas y finalmente, tras superar un collado, aparece ante nosotros la primera gran sorpresa del recorrido: la vieja Central Térmica de Aliaga con su rotundo volumen, pareciendo emerger del embalse, en medio de un impresionante silencio, hablando de su actual abandono y haciéndome imaginar que, cuando estaba en funcionamiento, ese silencio no debía acompañarla ni un instante.

Primera imagen que obtenemos de la Central Térmica de Aliaga

En 1943 ERZ obtuvo la autorización para instalar en el término municipal de Aliaga una central térmica, lo que supuso no sólo una transformación paulatina de su vida rural en una sociedad industrial, sino también un gran cambio en el paisaje de Aliaga, puesto que se hizo necesaria la construcción de un embalse, ampliar y modernizar las minas de carbón, y construir un cable aéreo para transportar dicho carbón desde las minas hasta la central. Las obras en el edificio principal comenzaron aproximadamente en 1947 y su inauguración se produjo en 1950.

El carbón se extraía de las minas locales de Hoya Marina, Las Eras y Campos. Sin embargo, la gran demanda de la central, 900 Tm al día, y el bajo poder calorífico del lignito extraído, llevó al cierre de la última mina del coto de Aliaga en 1966, Hoya Marina. De este modo, se hizo exclusivo el transporte del carbón por carretera procedente de otras zonas de la provincia de Teruel, como Utrillas, Ariño o Palomar, elevando los costes y comenzando el declive de la central.

En los años 70 la central sufrió una serie de problemas técnicos, debido a la obsolescencia de sus instalaciones, que desembocaron en su clausura y desmantelamiento entre  1980 y 1982. El personal fue prejubilado si contaban con sesenta años o más, o reubicado en otros puestos en la misma empresa. Las propiedades de ERZ, tanto de la térmica como de las minas, fueron vendidas a privados y, posteriormente, abandonadas.

La construcción de la central térmica y de todas sus infraestructuras, así como de toda actividad industrial y minera a ella asociada, constituyó un mega-proyecto nunca visto en Aragón anteriormente, que transformó el paisaje natural y rural de Aliaga en un paisaje industrial, además de modificar el estilo de vida de sus habitantes.

María Giménez Prades
Universidad Complutense, Madrid.
Central Térmica de Aliaga

Existe una web www.centraltermicaaliaga.wixsite.com donde se recoge la historia de la central y se muestran fotografías antiguas que nos hablan también del lado más humano, de la memoria de los trabajadores de Aliaga y sus pedanías. En mi opinión, la central térmica merece ser reconocida como un elemento más del patrimonio industrial de Aragón y, como tal, ser protegida y puesta en valor. Mientras tanto, la realidad es que va envejeciendo y muriendo poco a poco.

Todavía debemos bordear el embalse y cruzar un puente junto a la presa, cuando lo hayamos hecho, habremos completado la primera parte de la ruta de hoy. Podemos acercarnos hasta la central para verla mejor, aunque en la actualidad se encuentra vallada.

Partiendo de las inmediaciones de la central, hay un camino que sube al mirador de la Hoz Mala desde el que se obtiene una fantástica perspectiva general de la hoz desde su parte alta. Una excursión muy sencilla de unos 30 minutos y sin ninguna dificultad técnica (salvo un fuerte desnivel al principio).

Hemos acabado la primera parte de la ruta y, a pesar de que lo que hemos visto hasta ahora ya nos ha dejado con la boca abierta , esto no ha hecho nada más que empezar. Iniciamos ahora el segundo tramo, conocido como Sendero fluvial de la Hoz Mala, es el más aventurero y entretenido, con algo más de dificultad que el anterior ya que tiene tramos de pasarelas y escaleras a gran altura, descensos pronunciados y pasos por bloques de rocas junto a badinas y saltos de agua. Con un buen calzado, una aceptable forma física y algo de precaución todos podemos hacerlo y, desde luego, disfrutarlo. Completarlo (sólo ida) nos llevará 1 hora más.

Inicio del sendero fluvial de la Hoz Mala

Aunque, al empezar, el sendero transcurre por la parte alta de la margen izquierda del río Guadalope, pronto descenderemos y, mediante una pequeña pasarela, atravesaremos por primera vez el cauce. A partir de ahí, volveremos a subir durante un buen rato, viendo como el terreno se va cerrando y llegando a los tramos de pasarelas y escaleras más vertiginosas.

Tramos de pasarelas y escaleras aéreas

Aunque, una vez dentro de la hoz la ruta no está señalizada, no debes preocuparte, es muy fácil seguirla ya que las pasarelas y el curso del río te van marcando el camino. Tan sólo hay un punto donde puedes confundirte: es el que te muestro en las dos fotos siguientes. Esa pasarela en alto que ves termina en un tramo de escaleras, una vez las hayas bajado, debes seguir la senda que va justo por debajo, es decir, hacer un giro de 180 grados. La posible confusión es seguir recto, con lo que llegarías a una pared vertical que te impediría seguir.

A partir de aquí, emprendemos el descenso más pronunciado de toda la ruta que nos llevará por un camino polvoriento, tortuoso y estrecho hasta el cauce del río Guadalope entre impresionantes acebos. ¡Ah! y además hay que aguzar el oído porque no estamos solos, nos acompañan las cabras hispánicas, nosotros vimos muchísimas y bien cerca, incluso pudimos fotografiarlas con una cámara de fotos normalilla.

Las cabras hispánicas fueron nuestras compañeras de ruta

Viene ahora la parte más entretenida, las paseras, puentes y escaleras se van sucediendo a un lado y otro del río, entre cascadas y pozas, estoy convencida de que esta parte final os va a encantar.

Ya queda muy poco para terminar, nos espera un espectacular final junto a la Masía y el Molino de la Tosca. Antes de llegar, ya vemos que parte del agua del río se canaliza en una pequeña acequia, una pasarela de madera nos perite cruzar al otro lado del río y bajo nuestros pies aparece una enorme poza. El terreno se abre y vemos por fin la construcción del molino y de nuevo ese paisaje de chopos cabeceros que nos acompañó al principio de la ruta, las últimas pasarelas y escaleras y ¡hemos terminado! pero ¿sabes lo mejor? tenemos que volver, así que disfrutaremos otra vez de este espectacular recorrido desde otra perspectiva.

Ultimo tramo de la ruta
Pasarelas finales y el Molino de la Tosca

En un futuro, que esperemos sea no muy lejano, esta senda fluvial enlazará con otra importante ruta de pasarelas, las de Valloré, junto a la localidad de Montoro de Mezquita. Según he leído, el plan era inaugurarlas en 2020, pero este año “nos ha salido tan raro” que imagino que, como todo, esto también se retrasará. El proyecto contempla una gran ruta entre las localidades de Cuencas Mineras y Maestrazgo. Una vez unificadas, el paseo fluvial será uno de los más largos de Aragón con cerca de 24 kilómetros, recorriendo los estrechos del Guadalope y asomándose a uno de los Monumentos Naturales del Maestrazgo como son los Órganos de Montoro. Mientras tanto, te recomiendo que visites mi artículo Los órganos de Montoro y el estrecho de Valloré porque estoy segura de que no podrás esperar para visitarlo.

Qué hacer en Aliaga:

Además de la ruta que os acabamos de contar y de conocer el pueblo, hay otras propuestas cercanas e interesantes:

  • Hacer otras rutas senderistas: ya os he mencionado la del Mirador de la Hoz Mala o la subida al Castillo, pero en los alrededores hay más, puedes descubrirlas en la web del Ayuntamiento de Aliaga
  • Aprender geología con la rutas por el Parque Geológico de Aliaga y su Centro de Visitantes, un espacio natural en el que contemplar los últimos 200 millones de años de historia de nuestro planeta. Algunas de sus magníficas formaciones son consideradas por los científicos como ejemplos casi únicos en el mundo.
  • Conocer el pasado minero de Aliaga. Actualmente existe un Centro de Interpretación de la Minería en el barrio de Santa Bárbara. Hay que concertar la visita, en el enlace tienes el teléfono.
  • Ya sabes, el territorio es infinito y cerca siempre hay algo más que ver, el Nacimiento del río Pitarque está a 18 kilómetros, tentador ¿verdad?
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