Los órganos de Montoro y el estrecho de Valloré

Un monumento natural, una ruta fluvial y una espectacular carretera en el corazón del Maestrazgo.

Los órganos de Montoro desde el Mirador de Valloré

Hoy nos vamos de ruta senderista, en concreto vamos a hacer una de las últimas que Senderos Turísticos de Aragón añadió o, mejor dicho, completó entre su oferta. Es la PR-TE 81 Mirador de Valloré que parte de Montoro de Mezquita, un pequeño pueblo del Maestrazgo turolense. Me atrevo a decir es una de las imprescindibles del territorio aragonés y no va a defraudar a nadie porque tiene de todo: elementos geológicos de primera magnitud, paisajes increíbles, pasarelas prácticamente rozando el río y, por si fuera poco, a ella se llega por una carretera con un nombre muy cinematográfico. Acompáñame y verás.

Montoro de Mezquita es una pequeña pedanía de Villarluengo en la que viven de forma continua 6 personas. Cuenta con tres casas rurales y uno se va con las ganas de volver y alojarse en una de ellas para tener esta maravilla de recorrido a un pasito. En el camino hacia las Eras, en la parte alta del pueblo y donde empieza la ruta, me llama la atención la Iglesia de la Asunción con una portada de las de Renacimiento “de libro”, si me permitís la expresión, con un jardincillo de entrada muy agradable y bien custodiado (como se ve en la foto).

Desde el comienzo se presenta ante nosotros una gigantesca muralla de piedra, tan imponente que no crees que seas capaz de atravesarla, porque sí, eso es lo que vamos a tener que hacer. El PR toma una pista durante los primeros metros y enseguida cambia a sendero. Al poco rato encontramos el indicador de los dos posibles sentidos para hacer el recorrido, ya que es circular. Nosotros tomaremos el de la izquierda, que indica “Vuelta al mirador de Valloré”.

No es un recorrido largo , son sólo 3,3 kilómetros, pero hay que advertir que no es accesible para todo el mundo, sobre todo en esta primera parte del ascenso. Las personas con dificultad de movilidad, con vértigo o los niños menores de 10 años tendrán dificultades para hacerla, los demás podemos hacerla sin problema, eso sí debemos poner los cinco sentidos y prestar atención a cada paso que demos. Otra opción, para quien no se atreva, es hacer sólo el tramo de las pasarelas (cogiendo en la bifurcación el camino de la derecha “Estrechos de Valloré / Pasarelas”) y admirar los Órganos de Montoro desde el fondo del barranco.

Muy pronto empezamos a trepar por la ladera de la montaña y ¡ojo! es la parte más dura, os prometo que a mi se me salía el corazón, así que tomadlo con calma, parad las veces que sean necesarias y disfrutad de las vistas que son increíbles, aquí la magia está en “el ir llegando”.

Subiendo al Mirador de Valloré
Subiendo al Mirador de Valloré

A partir de aquí la ruta es entretenidísima, aprovechando diferentes fajas rocosas y pasos equipados con cables de seguridad y agarres metálicos vamos completando la subida. Un último tramo vertical y ante nuestros ojos aparece la maravilla geológica de los Órganos de Montoro, creedeme en ese momento te das cuenta que el esfuerzo ha merecido la pena.

Último tramo vertical para alcanzar el punto más alto de la ruta

Hemos alcanzado el Mirador de Valloré, estamos a 1150 metros de altura y ante nosotros tenemos un icono geológico irrepetible, los Órganos de Montoro, que, como habrás imaginado tienen este nombre porque su forma evoca los tubos de un órgano. Declarados Monumento Natural en 2010, son magnífico ejemplo de la paciente erosión del agua del río Guadalope, que discurre a sus pies.

Valle escondido de Valloré
Observando los Órganos de Montoro

Hasta hace no mucho tiempo la ruta hubiera terminado aquí, pero en otoño de 2019 se abrió una senda que baja hasta el fondo del barranco de Valloré y que nos permite conectar con el tramo de pasarelas. Las buenas noticias no acaban aquí, está proyectado que la parte del estrecho conecte en un futuro con la senda fluvial de Aliaga, esperamos volver para contarlo. Si no puedes esperar haz click en el enlace y pásate por el artículo donde te detallo esa ruta.

Emprendemos el descenso hacia el barranco y no podemos despistarnos, encontramos de nuevo tramos equipados con elementos de seguridad y, aunque la bajada es cómoda, hay mucha piedra suelta y varias veces estamos a punto de acabar con el culo en el suelo. Una vez abajo, una senda sigue el curso del barranco hasta su desembocadura en el Guadalope. Empieza aquí otra zona espectacular. Esta parte es perfecta para sacar los bocatas o hacer un descanso, sobre una enorme piedra en medio del cauce, con el sonido del río y las formaciones de roca de 75 millones de año de antigüedad como telón de fondo… difícil de superar ¿verdad?

Estrecho de Valloré con los Órganos al fondo

Empieza aquí otro de los tramos más divertidos de la senda, si es que hay uno que no lo sea, 200 metros de pasarelas de madera junto al río entre paredones de piedra que superan los 100 metros de alto, el Estrecho de Valloré es una ruta fluvial apta para toda la familia. Finalmente, por el camino de ribera que asciende hasta las Eras llegamos al punto final.

Pasarelas del Estrecho de Valloré

Las pasarelas de los estrechos de Valloré se colocaron por primera vez en agosto de 2017, pero en junio de 2018 una tormenta y una gran crecida del Guadalope destruyó gran parte de ellas. Por suerte, se rehicieron y a mitad del verano pasado se pudieron volver a disfrutar. No está de mas consultar el tiempo y evitar acercarse en época de crecidas y aguas altas.

No me digáis que no apetece conocer esta zona, os voy a dar un motivo más ¿y si os digo que para llegar vais a pasar por una carretera que tiene atractivo hasta el nombre? Es The Silent Route, los 63 kilómetros de la A-1702 que conectan las comarcas de Andorra-Sierra de Arcos con El Maestrazgo y que forma parte de los siete itinerarios que componen el proyecto Slow Driving Aragón, carreteras para recorrer sin prisas, conducir despacio para sentir la grandeza de los paisajes y emocionarse ante este espectáculo natural que nos rodea. Nosotros lo hicimos, no sólo ese tramo, sino desde que salimos de casa, era nuestro primer viaje en desescalada en el que pasábamos de provincia y os aseguro que cuando cruzamos la línea imaginaria que separan las provincias de Zaragoza y Teruel tuvimos un jolgorio en el coche como si hubiéramos llegado a la luna, hay que darle emoción hasta a las cosas más insignificantes ¿no os parece?

Hito de la ruta en el kilómetro 17,3 de la ruta, en Ejulve

Si habéis llegado hasta aquí estoy convencida de que no os podréis resistir a este destino, espero que mis consejos os sirvan un poco, a partir de aquí construid vuestra propia aventura, descubrid mil cosas que seguro a nosotros se nos escaparon, nos encantará leerlo en los comentarios.