10 PLANES PARA DISFRUTAR DE ALIAGA EN CUENCAS MINERAS

Lugares y actividades para todos los gustos en Aliaga y sus alrededores

Los que nos seguís sabéis que, por ahora, hemos escogido Aliaga para «plantar» nuestra vieja caravana. El pueblo nos ha acogido como si fuéramos aliaguinos de toda la vida y disfrutamos a menudo de él y de su entorno.

La tranquilidad que da el no tener prisa, poder volver a los mismos sitios y sentirse «en casa» ha hecho que conozcamos la zona y que nos hayamos enamorado de ella.

Ojalá este artículo sirva para que más gente descubra «nuestro pueblo», lo disfrute a partir de ahora y le devolvamos una parte de lo que él nos ha dado a nosotros. Estas son nuestras propuestas:

  1. Visitar el Parque Geológico de Aliaga
  2. Recorrer la Senda Fluvial de Aliaga
  3. Subir al Castillo de la Encomienda
  4. Pasear por el pueblo de Aliaga
  5. Acercarse al Barrio de Santa Bárbara
  6. Subir hasta el Mirador de las Vagonetas
  7. Contemplar la Central Térmica de Aliaga
  8. Senderismo hasta la Cascada Tamborera
  9. Bañarse en la Cascada La Clara
  10. Conocer el Sabinar y las Peñas de la Morta

1. Visitar el Parque Geológico de Aliaga

Si algo te sorprende al llegar a Aliaga es su mágica ubicación.

Enclavado en el Valle del Guadalope, el pueblo está rodeado de asombrosos relieves y espectaculares formaciones geológicas consideradas por los científicos como ejemplos casi únicos en el mundo. De hecho, el topónimo de Aliaga viene de «Alulgha» que significa «donde la tierra se retuerce».

Peña el Barbo, vista desde Aliaga

El Parque Geológico de Aliaga es un espacio natural desde el que contemplar y aprender sobre los 200 millones de años de historia de la Tierra.

En Aragón tenemos 2 de los 88 Geoparques Mundiales declarados por la UNESCO: el Geoparque del Maestrazgo y el Geoparque de Sobrarbe-Pirineos.

Estos territorios presentan un enorme interés geológico y la figura del Geoparque ayuda a protegerlos y señalarlos. El de Aliaga fue el primer Parque Geológico de España.

Existen dos formas de conocer el Geoparque de Aliaga. La primera es por libre, moviéndose por el entorno del pueblo y observando los puntos de interés que se marcan, a menudo junto a la carretera, mediante señales metálicas y placas cerámicas que completan la explicación.

En la web del Ayuntamiento de Aliaga se señala una ruta por el Parque Geológico. En realidad, son puntos de interés a los que te puedes acercar en un paseo por el pueblo y su entorno. Son los siguientes:

  1. Mirador del alto de Camarillas
  2. La Porra
  3. La Olla
  4. Las vetas de carbón
  5. Estrechos de la Aldehuela
  6. Hoya marina / Cueva Canaleta
  7. El Rollo

La segunda forma de conocer el Parque Geológico de Aliaga, y la que yo te recomiendo, es a través de una visita guiada que se ofrece en el Centro de Interpretación. Darás con él a la entrada del pueblo, junto a la gasolinera.

Están gestionadas por la empresa Jumidosiv y Julia, la guía, es un pozo de sabiduría que hace unas visitas espléndidas y muy amenas. No es necesario ser experto para seguirlas y, aunque son muy completas, Julia las adapta a las características del grupo.

Visita guiada al Parque Geológico de Aliaga. Alto de Camarillas

Puedes obtener información en el propio Centro de Interpretación pero, si tienes claro que quieres hacerla, es mejor que te informes antes y reserves.

Contacto: jumidosiv@gmail.com o en el teléfono 620598865

El precio es 10€ por persona (4€ de 5 a 9 años y 7€ de 10 a 14 años). Se hacen siempre que haya al menos 5 personas.

Horario habitual: 10:30 / Horario de verano (julio y agosto): 9:00 / Lunes cerrado

El recorrido se inicia en el propio Centro de Interpretación y, posteriormente, se continúa en los coches particulares, siguiendo al de la guía. Durante las 2 horas y media que dura, se van haciendo paradas y escuchando las explicaciones de Julia en los puntos más interesantes.

2. Recorrer la Senda Fluvial de Aliaga

Amantes del senderismo, esta es una de las rutas más completas, variadas y bonitas que podéis hacer en Aragón. Paisajes de escándalo, agua y pasarelas, patrimonio industrial, naturaleza y fauna autóctona son los ingredientes que forman esta ruta.

Si quieres tener todos los detalles, pásate por mi artículo Senda fluvial de Aliaga, las llamativas pasarelas sobre el Guadalope

Señalizada como PR-TE 10 Senda Fluvial de Aliaga, es un itinerario con dos partes bien diferenciadas.

La primera parte es de dificultad fácil-media, sin apenas desnivel y puede hacerse en 1 hora y cuarto (sólo ida). Parte del pueblo y discurre junto a los ríos la Val y Guadalope. Disfrutarás ya de las primeras pasarelas y, tras rodear el embalse de la Central Térmica de Aliaga, terminarás junto a su impresionante edificio.

Senda fluvial del río Guadalope, Aliaga

La segunda parte, conocida como Sendero fluvial de la Hoz Mala, tiene una dificultad media-alta ya que es más dinámica. Tiene tramos de pasarelas y escaleras a gran altura, descensos pronunciados y pasos por bloques de rocas junto a badinas y saltos de agua.

Con un buen calzado, una aceptable forma física y algo de precaución todos podéis hacerlo y, desde luego, disfrutarlo. Completarlo (sólo ida) te llevará 1 hora más.

Abre bien los ojos, las cabras montesas te acompañarán en algún momento, en todas nuestras aventuras no hay otro lugar donde hayamos visto más que en el entorno de Aliaga. Además, en el embalse junto a la central verás algún pato y garza real, sin olvidarnos del vuelo de los buitres sobre las crestas calizas de la Hoz Mala.

Senda fluvial de la Hoz Mala, Aliaga

Antes de hacer la ruta, sobre todo después de episodios de lluvias y tiempo adverso, es recomendable consultar la web del Ayuntamiento de Aliaga que os enlazo o informarse en sus teléfonos: 978073169 / 609775881. En ellos comunican si están cerradas por algún motivo. Nosotros ya hemos visto varios cierres temporales por crecidas del río o por la necesidad de reparar alguna pasarela.

3. Subir al Castillo de la Encomienda

El castillo de Aliaga o de la Encomienda es un castillo de origen musulmán del siglo XII . El complejo ocupa 4.000 metros cuadrados, siendo uno de los más grandes de toda la provincia de Teruel.

No esperes encontrar puentes levadizos y espectaculares torres del homenaje, lo que queda del castillo hoy se encuentra en situación de semirruina. Lo que sí reconocerás son los tres recintos amurallados escalonados sobre el terreno, siendo el exterior el mejor conservado.

Para subir, localiza la Calle del Sol en el centro de la carretera que cruza el pueblo; allí verás una señal que te indica la subida al castillo. No te voy a engañar, el ascenso tiene miga, pero poco a poco se va completando.

Cuando llegamos a la altura de las ruinas, unas escaleras metálicas (no aptas para personas con vértigo) te permiten llegar a lo más alto. La recompensa son unos miradores con unas vistas alucinantes del pueblo y los espectaculares relieves que lo rodean.

En el verano de 2020 apareció en la prensa la noticia de que el Ayuntamiento de Aliaga buscaba a los herederos de quienes compraron la fortaleza en 1972 por 120.000 pesetas. Gracias a los medios de comunicación, dieron con ellos y comenzaron las conversaciones para llegar a un acuerdo. El objetivo es evitar que la fortaleza siga derrumbándose poco a poco y empezar su restauración, no sólo para atraer al turismo, sino también para rescatar del olvido una parte importante de la historia de Aliaga.

A día de hoy, casi dos años después, tengo que deciros que no he vuelto a saber nada más al respecto y las ruinas del castillo siguen en el mismo estado.

4. Pasear por el pueblo de Aliaga

Aliaga no sorprende por sus calles pintorescas ni por su apabullante patrimonio (no lo iba a tener todo), sin embargo, sin salir del casco urbano, puedes hacer un bonito paseo y disfrutar de los servicios que ofrece, que son muchos comparados con los pueblos que lo rodean.

La carretera que atraviesa la localidad es su calle principal. Te recomiendo caminar por sus estrechas aceras hasta llegar al centro de la población, es aquí donde se abren varios tramos porticados que son quizá el último recuerdo del pasado medieval de Aliaga.

Toma el tramo de la calle la Iglesia y llegarás a una gran plaza donde encontramos la Iglesia parroquial de San Juan Bautista, edificio barroco del siglo XVII. Sigue avanzando en dirección al río por una preciosa zona de huertas hasta el puente que te permite cruzar el cauce.

Has llegado al Santuario de la Virgen de la Zarza, terminado de construir en 1728. Frente a él, el antiguo lavadero. Esta es una de las zonas más bonitas de Aliaga para pasear, descansar a la sombra o incluso comer, ya que aquí hay un amplio merendero con un montón de mesas y bancos de madera y barbacoas.

Ten en cuenta que las aguas cristalinas del río Guadalope discurren junto al pueblo, pasear por cualquier tramo de sus riberas es ya una maravilla.

Si deseas tomar algo, comer, hacer alguna compra, sacar dinero o repostar, en Aliaga podrás hacerlo, ya que cuenta con muchos servicios y varias opciones de alojamiento, algo no muy habitual en la zona. Os enlazo con página de servicios de la web del Ayuntamiento de Aliaga.

Una cosa más, si tienes la suerte de pasar una noche en Aliaga, no olvides mirar al cielo, comprobarás que todas las estrellas que ya no ves en las grandes ciudades estaban aquí.

Con una excelente calidad de cielo y el hecho de ser una zona muy oscura, Aliaga se ha consolidado como un espacio privilegiado para la observación del firmamento nocturno.

El Albergue de Aliaga cuenta con la certificación de alojamiento Starlight y cuenta con un observatorio astronómico. Aunque intentamos saber cómo funcionaban sus actividades, de momento nos ha sido imposible. Lo contaremos cuando averigüemos algo más.

5. Acercarse al Barrio de Santa Bárbara

Aliaga tiene un intenso pasado minero que, aún hoy, está presente. Llegó a tener tres varias explotaciones mineras, de las cuales las tres más importantes eran: Hoya Marina, Las Eras y Campos. Ofrecían un carbón de gran calidad que servía para abastecer a la central térmica construida en los años 40, una de las más grandes de Europa.

Iglesia del barrio minero de Santa Bárbara

En torno a la central surgieron barrios obreros como el de Santa Bárbara. Entre las décadas de los años 40 a los 60, Santa Bárbara evolucionó al mismo ritmo que la central térmica, configurándose como un verdadero barrio proletario y hoy todavía podemos respirar ese espíritu si paseamos por él.

El año 2000, por iniciativa de la Asociación Cultural y Recreativa Santa Bárbara, se puso en marcha Centro de Interpretación de la Minería en la pequeña iglesia del barrio.

Consultada la asociación, nos comentan que en la actualidad no es posible visitarlo a falta de una persona que se encargue de ello. Iremos informando si hay cambios en esta situación

6. Subir hasta el Mirador de las Vagonetas

Una de las excursiones más chulas que se pueden hacer en relación al pasado minero de Aliaga es la subida al Túnel o Mirador de las Vagonetas.

Dirígete hacia la salida del pueblo en dirección a Ejulve hasta llegar a la señal que indica Campos 5 km. Si vas en coche, tienes muy cerca alguna de las plazas de parking habilitadas para hacer senderismo por la Hoz Mala.

Caminando por la carretera en dirección Campos, a unos 20 metros verás una señal amarilla que indica «Mirador de las Vagonetas», toca emprender un ascenso constante y muy pronunciado por senda a veces y camino otras. El terreno está bien, pero tómatelo con calma, porque la subida es fuerte. El tiempo de subida depende mucho de cada uno, pero en una media hora puedes llegar tranquilamente.

Se trata de un túnel por el que pasaban las vagonetas aéreas que llevaban carbón desde la mina de Santa Bárbara a la Central Térmica. Era el único funicular que existía en la Península en los años 60 y de él aún podemos ver varias de las torres de hierro.

El lugar es único, no sólo por su valor industrial, sino también como lugar de observación. Ambos extremos del túnel son sendos miradores; desde uno de ellos vemos el pueblo, el otro nos muestra una espectacular imagen del estrecho de la Aldehuela, la Central Térmica y su pantano.

Mirador de las Vagonetas

7. Contemplar la Central Térmica de Aliaga

Aunque hoy en día el pueblo de Aliaga parece que vive de espaldas a la central, lo cierto es que su pasado está unido a ella y sus restos, agonizando junto al pantano, están allí para recordárselo.

No deberías marcharte de Aliaga sin acercarte a ver la Central Térmica, es una de las imágenes más potentes y difíciles de olvidar.

En mi opinión, la vista más bonita del edificio se obtiene desde su parte trasera, reflejándose en las aguas del pantano. Para verla así tendrás que hacer alguno de los tramos de la senda fluvial, puedes consultar mi artículo Senda fluvial de Aliaga, las llamativas pasarelas sobre el Guadalope.

La central reflejada en las aguas del pantano

Sin embargo hay una opción más cómoda y al alcance de todo el mundo: verla a pie de carretera. Desde Aliaga, por la carretera que conduce a Ejulve, se llega en coche en cinco minutos. Hay espacio para aparcar unos 4 o 5 coches y un panel explicativo.

En 1943 ERZ obtuvo la autorización para instalar en el término municipal de Aliaga una central térmica, lo que supuso no sólo una transformación paulatina de su vida rural en una sociedad industrial, sino también un gran cambio en el paisaje de Aliaga, puesto que se hizo necesaria la construcción de un embalse, ampliar y modernizar las minas de carbón, y construir un cable aéreo para transportar dicho carbón desde las minas hasta la central.

Las obras en el edificio principal comenzaron aproximadamente en 1947 y su inauguración se produjo en 1952.

La construcción de la central térmica y de todas sus infraestructuras, así como de toda actividad industrial y minera a ella asociada, constituyó un mega-proyecto nunca visto en Aragón anteriormente, que transformó el paisaje natural y rural de Aliaga en un paisaje industrial, además de modificar el estilo de vida de sus habitantes.

En los años 70 la central sufrió una serie de problemas técnicos, debido a la obsolescencia de sus instalaciones, que desembocaron en su clausura y desmantelamiento entre 1980 y 1982.

Breve historia de la Central Térmica de Aliaga, http://museonat.unizar.es/

8. Senderismo hasta la Cascada Tamborera

Tanto la Cascada Tamborera como La Clara y las Peñas de la Morta, planes que te propondré a continuación, están a las afueras de Aliaga, por lo que es recomendable hacer una parte del trayecto en coche. Los tres están muy cerca uno del otro, los puedes ver todos en una misma mañana o tarde.

Partiendo del aparcamiento que está entre la gasolinera y la tienda Alcampo, se coge la pequeña carretera que lleva a Miravete de la Sierra y Villarroya de los Pinares.

En algo menos de 5 minutos y a la derecha de la carretera verás un pequeña caseta blanca y una señal de madera que indica la cascada. Hay lugar para dejar el coche y empezar una caminata que, en unos 10 minutos, nos lleva junto a ella.

En el sendero no hay ya más indicaciones, pero es difícil perderse. Empezamos a caminar junto al riachuelo, que hay que cruzar varias veces por las piedras que se han ido colocando. Mas adelante, la senda se separa un poco del cauce y atravesamos un pequeño tramo de pinar.

Enseguida llegarás a una balsa, es quizá el punto más confuso, ya que yo creo que hace tiempo ésta se podía rodear. Ahora no queda más remedio que encaramarse por el montículo de roca que queda a la derecha de la balsa para salvarla. Nos reencontramos con la senda que enseguida nos lleva junto al pequeño salto de agua.

Quizás no es tan espectacular como su vecina La Clara, pero, según la luz, llama la atención el intenso color del agua y la variedad de flora autóctona.

9. Bañarse en la Cascada La Clara

Tras visitar la Tamborera, podemos seguir en coche hasta la cascada La Clara.

Se llega en unos tres minutos más y hay que estar atento a la señal de madera que hay junto a la carretera porque es la única indicación. Al aparcar, enseguida verás a la derecha las ruinas de la Masía de la Murta.

La pequeña ruta dura unos 20 minutos (sólo ida) y no cuenta con más señalización, pero es fácil de seguir.

Empezamos a caminar por un camino ancho y llano, mientras el riachuelo discurre unos metros a nuestra izquierda.

Un poco más adelante, el camino se torna senda estrecha y gira a la derecha, alejándose del río. Es quizás la parte más confusa, debes guiarte por las zonas pisadas y enseguida verás que el camino se define más y va volviendo al encuentro del agua.

Pronto aparecerán los primeros saltos de agua y tendrás la primera imagen de la espectacular cascada. Empieza la zona más complicada pero también más bonita de la ruta. Para llegar junto a la cascada hay que cruzar el agua en varias ocasiones saltando de piedra en piedra y, en época de crecida, incluso buscar tu propio camino alternativo para poder llegar. Esta parte requiere agilidad.

El cauce no es muy profundo y mucho menos en verano, por lo que en esa época es mucho más fácil avanzar e incluso puedes hacerlo mojándote los pies. Los días de calor la recompensa es un bañito en la poza que forma la cascada, como podéis ver, yo lo he disfrutado y es una gozada.

Sin embargo, visitar La Clara en primavera tras una época de fuertes lluvias es también un espectáculo maravilloso. El agua cae en abundancia y con fuerza y crea un rincón de gran belleza.

La Clara en época de lluvias
La Clara en verano

10. Conocer el Sabinar y las Peñas de la Morta

Siguiendo la carretera que lleva a Miravete, apenas 1 minuto después del parking de la Clara, aunque esta vez a la izquierda de la calzada, encontramos el lugar perfecto para observar las Peñas de la Morta.

Las curiosas formaciones son visibles desde la misma carretera y hay una explanada grande para dejar el coche. Cuando nos acercamos, un panel nos explica el origen de las peñas.

Cartel explicativo del origen de las Peñas de la Morta

Mi consejo es que no te quedes sólo con esta imagen, acercarse hasta ellas es fácil, incluso trepar si eres un poco aventurero, estoy segura que no pararás de hacer fotos porque son realmente espectaculares.

Las Peñas de la Morta son una serie de areniscas erguidas de época del Cretácico Inferior.

Debido a la mayor dureza de las mismas respecto a las arcillas que las rodean, han dibujado una curiosa silueta junto con el bosque de sabinas que las rodean.

Aunque más resistentes que las arcillas, las Peñas de la Morta también se van erosionando, dividiéndose en bloques que se desgastan hasta desprenderse.

Para completarlo, puedes pasear por el bosque de sabinas y enebros, hacerlo al atardecer es realmente mágico.

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