Viajes y escapadas desde mi punto de vista

Almonacid de la Cuba, la presa romana visitable más grande del mundo está en Aragón

Imagen de la presa romana desde uno de los miradores

Hoy os propongo una excursión de esas que no vas a tener ni que planear, pero que va a hacer que vuelvas a casa con la sensación de haber visto algo único. Si vives en Zaragoza, la puedes hacer en una mañana o una tarde porque está sólo a 50 km de la capital; si quieres pasar el día entero, hay muchas posibilidades, por ejemplo, Belchite está tan sólo a un cuarto de hora y pasarás junto al pueblo viejo para llegar aquí.

Nos acercamos hasta Almonacid de la Cuba para ver una de las obras hidráulicas más importantes y mejor conservadas de la Hispania romana: la Cuba, como popularmente se conoce a esta presa, una de las tres que regulaban el cauce del río Aguasvivas, junto a las de Blesa y Muniesa.

La Cuba asentada directamente sobre la roca

Cuando los romanos llegaron al Valle del Ebro hace 2.200 años se encontraron con una tierra árida y seca. A través de canales de riego extendieron el cultivo de los cereales y de las legumbres y aumentaron el número de vides y olivos. La escasez de lluvias obligaba a almacenar el agua en presas como esta. Los restos romanos de estas construcciones son especialmente sólidos porque estaban hechos para durar y ser un importante motor económico de esta zona cercana a la metrópoli cesaraugustana.

Su muro tiene nada menos que unos 100 metros de longitud y se asienta directamente sobre la roca; está realizado en hormigón romano, compuesto de piedras, arena, cal y agua, y revestido por sillares de piedra. Su altura máxima es de 34 metros, siendo entre las documentadas la de mayor altura del imperio romano.

La presa romana de Almonacid de la Cuba

Datada en el siglo I, en la época de Augusto, la presa original sería más esbelta y tiene sucesivos recrecimientos y reparaciones de época romana y posteriores. Principalmente su uso fué agrícola aunque también sirvió para el abastecimiento urbano. A partir del siglo III comenzó a ser abandonada hasta la época musulmana, en la que se usó como azud, función que todavía mantiene.

Durante siglos las aguas que por aquí discurren movían molinos harineros que todavía se conservan.

Fué declarada Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón.

Imagen de las pasarelas y miradores, los antiguos molinos y el pueblo al fondo

Como veis, la importancia de la presa ya merecía que viniéramos hasta aquí, pero es que, desde el 7 de marzo de 2019, la forma de verla cambió y su visita es aún más atractiva y entretenida. Se recuperaron las antiguas escaleras, 103 escalones que ahora conectan con varios tramos de pasarelas y miradores que dan una visión distinta del monumento. Y por si fuera poco, se construyó un puente colgante sobre el lecho del río, de esos que se balancea cuando pasas por él y que te mete de lleno en el entorno natural del río.

Parece que el ayuntamiento realiza visitas guiadas, os enlazo con su web por si os queréis informar, por lo visto en ellas se entra también al antiguo molino del siglo XV. Hemos leído que la intención de este consistorio es aumentar los tramos de pasarelas y llegar con ellas a unir la presa con el Pozo de los Chorros, a medio camino entre Almonacid y Belchite.

Imagina ahora cómo debe ser ver la presa desde el aire… ¡espectacular claro! puedes comprobarlo en este video grabado por Rubén Garcés Films, quien me ha hecho el gran regalo de dejarme compartirlo en este artículo. Podéis ver más videos suyos en su canal de YouTube.

Almonacid de la Cuba, Presa Romana en Aragón
Callejeando por Almonacid de la Cuba

No nos podemos marchar sin dar un paseo por el pueblo y toparnos con la sorpresa de sus muros y fachadas decorados con murales costumbristas que hacen muy entretenido el paseo. Pregunté por el artista a unos lugareños que me dijeron entre risas: “este sí que es un artista”, señalando a uno de ellos, que parecía encantado con la ocurrencia, así que no os puedo contar mucho más.

En el centro del casco urbano nos toparemos con la Iglesia de Santa María la Mayor, templo renacentista del XVI que tiene una torre mudéjar tardía adosada a sus pies. En la pequeña plaza que se abre delante de la portada encontraréis una curiosa reproducción de la presa que debió usarse como fuente. Al final de la calle Mayor encontraremos la Ermita de la Virgen de los Dolores, templo barroco de planta de cruz griega.

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