Conociendo el patrimonio del Reino de los Mallos



Ayerbe, Agüero y Murillo de Gállego

Hoy me acerco a una tierra a la que le tengo un cariño especial, tierra de pueblos que me traen recuerdos de vivencias personales felices y a los que siempre tengo en mi corazón porque cuando voy, en ella encuentro a mi amiga Carmen, amiga con mayúsculas, porque lo somos prácticamente desde que nacimos.

Ya os he hablado en alguna ocasión del programa Puertas abiertas en la Hoya de Huesca y hoy lo vuelvo a hacer y, no es que me patrocinen ni nada por el estilo, es porque, desde que lo descubrí hace ya tres años, me ha permitido conocer interesantes enclaves de esta comarca que no siempre son accesibles al público y a mi, lo que me parece una gran oportunidad, me gusta compartirlo.

No olvides consultar en el enlace los horarios y días de visita de cada uno de los monumentos incluidos en este artículo, recuerda que, fuera de este programa de visitas, el poder verlos y que te los expliquen es bastante más complicado.

En esta ocasión conoceremos un curioso santuario, cuatro interesantes iglesias y un museo muy musical, todo ello en un recorrido de tan sólo 23 kilómetros, y con el telón de fondo de los impresionantes Mallos de Riglos ¿no crees que suena bien?

El Reino de los Mallos

Riglos y sus mallos

Seguro que has oído llamar así a estas tierras pero ¿sabes por qué se les conoce de este modo?

El término lo acuñó el historiador Antonio Ubieto Arteta y tenemos que remontarnos a tiempos del rey Pedro I, quien estaba casado con Inés de Aquitania. Muerta ésta en 1097, volvió a casarse el 16 de agosto de ese mismo año en la Catedral de Huesca. La nueva esposa se llamaba Doña Berta, según parece perteneciente a una familia noble del norte de Italia. Pedro I como dote nupcial le cedió a su nueva esposa el desde entonces conocido como “Reino de los Mallos” que comprendía: Murillo de Gállego, Riglos, Marcuello, Ayerbe, Sangarrén, Callén y una almunia próxima a Berbegal. Al morir en 1104 Pedro I sin que Doña Berta le hubiera dado un heredero, el título real pasó a manos del hermano del rey: don Alfonso I “El Batallador”, el cual permitió a la reina-viuda mantener su corona de los Mallos.

En un documento del año 1105, conservado en el Archivo de Huesca, en el que Doña Berta, concedía unas casas de Sangarren a un ciudadano llamado Eneco Banzones, tanto al principio del documento como al final de él, se titula “Reyna, viuda del Rey Don Pedro” y rubrica de la siguiente manera: “Por gracia del Rey don Pedro, que en paz descanse, y por amor al Rey don Alonso, su pariente, tengo los lugares de Agüero, Murillo, Riglos, Marcuello, Ayerve, Sangarren y Callen”.

Se sabe que Doña Berta permaneció en su “reino de los Mallos” por lo menos durante un año, y manteniendo la categoría de reina-viuda. Según la norma general del Derecho Común la reina debía de esperar por ese espacio de tiempo por si estuviera embarazada del rey difunto, ya que, aunque ella no tenía derecho al trono, sí lo hubiera tenido un heredero. El hecho fue que, al no estar embarazada, el trono pasó definitivamente a su cuñado Don Alfonso I y ella parece que abandonó Aragón, rumbo a Francia o a Italia.

¿Es totalmente cierta esta historia? no lo sabemos, lo que es inequívoco es que durante ese año Doña Berta siguió utilizando el título de “Reyna de los Mallos” y que el hecho de existir un reino dentro de otro reino y gobernado por una mujer, aunque fuera por un escaso periodo de tiempo, es un caso único en la historia.

Ayerbe

En Ayerbe es casi imposible no parar, ocurre aquello cada día menos común de que la carretera sigue pasando por medio del pueblo y, aunque te resistas al principio, al llegar a la plaza ya no aguantas más y quieres bajar del coche para dar una vuelta.

Y es que, además de otros puntos de interés, en la propia plaza ya llaman la atención el Palacio de los Marqueses de Urriés o de Ayerbe y la torre del reloj. Hay mucho más, podéis dejar que os tienten en su oficina de turismo, ubicada en el hall del Centro de Interpretación de Ramón y Cajal, en la casa donde el Premio Nobel de Medicina vivió durante parte de su infancia.

¿Te doy otro motivo más? no te puedes ir de Ayerbe sin probar sus típicas tortas. En la misma plaza está la Panadería César Ascaso en activo desde 1948. El refollau es su dulce estrella, una masa de pan con aceite y azúcar que se repliega sobre si misma; pero hay mucho más: las tortas con o sin chocolate, las de anís, los empanadicos de distintos rellenos… Y aquí va uno de mis primeros recuerdos personales: el invierno que pasé viviendo en Ayerbe por temas laborales gané unos kilos por “culpa” de esta panadería.

Panadería César Ascaso, Ayerbe

Hoy no sólo nos vamos a quedar en el pueblo, nos vamos a alejar unos 3 kilómetros por la carretera A-125, dirección Biscarrués, para conocer la Ermita santuario de Nuestra Señora de Casbas

Escuchando la explicación de la guía del Programa Puertas Abiertas en la Hoya de Huesca

Esta ermita es un ejemplo de lugar santo que concita la devoción popular de las localidades cercanas, que acuden a ella en romería. Tradicionalmente aquí se celebraban los acuerdos matrimoniales entre familias, conocidos como “apañijos” y que se sellaban con una comida compartida entre los contrayentes y sus familiares.

Se trata de un edificio barroco, construido en piedra sillar, pero la auténtica sorpresa viene cuando entras: sus muros y bóvedas están absolutamente llenos de una decoración pictórica de vibrantes colores que te dejará con la boca abierta.

Estas pinturas se datan a comienzos del siglo XVIII y están realizadas con una técnica al seco. Ofrecen un programa de iconografía mariana completo, abundantes motivos vegetales, elementos ilusionistas de arquitecturas fingidas y trampantojos.

Conjunto de pinturas murales de la Ermita de Nuestra Señora de Casbas , Ayerbe

En 1999 tuve el placer de formar parte del equipo de restauración de estas pinturas murales por parte de la empresa Tesera S.L. así que, ya vas comprendiendo por qué le tengo cariño a estas tierras y, en especial a estas pinturas, a pesar del intenso frío que pasé aquel invierno y los kilos de más consecuencia de las tortas de Ayerbe.

Agüero

Lo de Agüero fue amor a primera vista. No he olvidado cuando vi el pueblo por primera vez, hace ya muchos años, tras recorrer su estrecha carretera, de esas que ya no continúan a ningún lugar y, al girar una curva, apareció ante mí esa imagen inolvidable. Era una tarde de primavera, el sol ya caía y sus mallos se veían rojizos, tuve la sensación de haber hecho un gran descubrimiento y la necesidad, a partir de entonces, de volver cada cierto tiempo.

La imagen de Agüero cuando te vas acercando

Agüero tiene dos iglesias románicas, la primera de ellas es la Iglesia de Santiago; está enclavada en lo alto de una colina a menos de un kilómetro del pueblo y casi oculta por la vegetación. La parroquial de san Salvador está en el corazón de la localidad y en ella hay un órgano del siglo XVIII, todavía apto para el uso, y un interesante museo dedicado a este instrumento.

Los horarios del programa de visitas de verano de Puertas abiertas están pensados para poder organizarse y ver varios monumentos cuando estos están cerca o, como es el caso, en la misma localidad. Este año la de Santiago está abierta por la mañana, después tenemos tiempo para comer por la zona y podemos volver por la tarde para visitar la del Salvador y el Museo de Órgano.

Si vais en otra época del año hay que contactar con el Ayuntamiento para poder visitarla, os enlazo con la web de Turismo Hoya de Huesca donde se informa del teléfono.

La Iglesia de Santiago es el elemento patrimonial de Agüero que despierta más interés, no sólo por estar considerado una joya del románico, sino por estar acompañada de un enorme misterio. No es nada común encontrarse con un templo inconcluso, siendo aún más extraño el comprobar que su construcción se abandonó precipitadamente y con soluciones constructivas poco ortodoxas. La misma incógnita nos deja el motivo de su edificación, no se sabe ni quién encargó esta construcción, ni para qué, ni cuál fue la razón por la que el proyecto se abandonó, ni tampoco por qué no hubo voluntad en siglos posteriores de concluirla.

Pero los misterios no acaban aquí, ¿a quién corresponde la cabeza con corona que aparece como único elemento figurativo en los capiteles del ábside central? ¿por qué este rostro se ilumina directamente por el sol durante unos nueve minutos en el mediodía del solsticio de invierno a través de uno de los vanos laterales? y hay muchos más, en su programa simbólico e iconográfico hay elementos lo bastante enigmáticos como para marcharnos de allí deseando “que se estrene la segunda temporada”.

Destaca su portada, atribuida a quien se conoce como maestro de Agüero, por haber marcado un estilo propio dentro de la decoración románica. No hay que ser un experto para disfrutar de su iconografía, es una auténtica maravilla. Su tímpano representa la Epifanía y en sus capiteles encontramos leones-dragones, combates entre cristianos y musulmanes, damas tocando música y hasta una bailarina acróbata.

Portada, obra del maestro de Agüero
Capiteles de la portada de la Iglesia de Santiago en Agüero

La decoración continúa en el interior del templo, destacando el friso que transcurre por el interior del ábside central con escenas de la vida de Jesús labradas con delicadeza y muy bien conservadas.

Para terminar, en este templo es donde encontramos mayor cantidad y variedad de marcas de cantero de todo Aragón y, como no podía ser de otro modo, también vienen acompañadas de enigmas sin resolver, pero no os voy a contar todo, sólo créeme si te digo que, seas amante del arte románico o no, en la Iglesia de Santiago de Agüero vas a disfrutar de lo lindo.

El mismo guía nos espera por la tarde para abrirnos las puertas de la Iglesia de San Salvador, construida en el siglo XII  en estilo románico y en piedra sillar.

Iglesia de San salvador de Agüero

Lo más interesante es la portada con su gran tímpano que presenta en relieve la imagen de Cristo en Majestad rodeado por el símbolo de los cuatro evangelistas, identificados con sus nombres esculpidos y los clérigos importantes que nacieron allí. Estos relieves todavía conservan restos de policromía. En origen estuvo protegido por un pórtico del que actualmente solo quedan los dos arcos del frente apoyados en un zócalo.

Portada de la Iglesia de San Salvador de Agüero

Antes de marcharnos de Agüero, aún nos espera una grata sorpresa, el único museo del órgano del mundo. Luis Galindo Bisquer, que fuera cura-párroco de Agüero, entusiasta de la música y preocupado por reunir cosas valiosas y abandonadas consiguió en los últimos años rescatar de la extinción piezas únicas de órganos desde principios del siglo XVI.

Situado en la antigua abadía, en el patio encontramos una antigua cadiera y una escalera de piedra. El museo se organiza en tres salas y en la última encontramos un órgano construido por el propio Galindo en 1972 a imitación de otro antiguo, está iluminado por dentro, de modo que podemos observar su funcionamiento mientras escuchamos diferentes registros.

Museo del Órgano de Agüero

Murillo de Gállego

Vista del pueblo desde la Iglesia de la Virgen de la Liena

Murillo de Gállego es un hervidero de actividad y personas dispuestas a divertirse y además hacerlo de la forma más sana posible, en contacto con la naturaleza y guiados por  gente abierta y hospitalaria. Te confieso que yo no me he lanzado aún, aunque no me importaría, eso sí, lo que te garantizo es que, si lo hago, te lo contaré.

Estamos en el sitio perfecto para practicar deportes de ventura, la oferta es interminable: escalada, senderismo, BTT, puenting, hidrospeed, descenso en canoa, rafting, kayak, entre otros, pues los rápidos del río Gállego son referencia obligada para los amantes de los deportes de naturaleza y las aguas bravas.

Nuestra “aventura” de hoy no es menos apasionante, conocer su patrimonio, empezando por la Iglesia de San Salvador, un templo que domina imponente la panorámica general de Murillo con su aspecto defensivo. La obra se constuyó en época de la reina Berta y se consagró en 1110. Lo más curioso son sus 3 ábsides con un basamento macizo sobre el que se dispusieron tres criptas, accederás a ellas en la visita.

Iglesia de San Salvador

A continuación, emprendemos un paseo por el irregular entramado de sus calles, perfectamente adaptadas a la morfología del terreno, hasta la parte más alta del pueblo, donde se encuentra la Iglesia de la Virgen de la Liena. Fue la primera iglesia de Murillo, construida junto al castillo, como era usual en la Edad Media, y está asentada sobre una sólida roca. Del edificio original, levantado en el siglo X, sólo se conserva el muro de la cabecera con su ventana geminada, el resto del edificio data del siglo XV.

Llegando a la Iglesia de la Virgen de la Liena

Tras el retablo mayor barroco, hoy situado en uno de los muros laterales, se encontró un amplio ciclo de pinturas murales de finales del siglo XIII. Están dedicadas a San Bartolomé, la Virgen y Santa Ana y representan escenas de su vida y milagros simulando tres retablos.

Estas pinturas murales tienen detrás una de esas tristes historias relacionadas con la conservación del patrimonio. A comienzos de los años 80 sufrieron un arranque con intención de llevarlas a restaurar a Barcelona, algo que fue impedido en el último momento por los vecinos. Falta por saber quién dio la orden y por qué llegaron a ser arrancadas de su soporte original para volver a colocarlas sobre el muro acto seguido, pero, en principio, no parece que su conservación corriera peligro ni que una intervención tan drástica fuera necesaria y, sin duda, algo de su esencia se perdió en el proceso. Por suerte, al menos siguen en su emplazamiento original.

Murillo de Gállego desde la balconada de la Iglesia de la Virgen de la Liena

Te diré algo más, la visita a esta iglesia estaría justificada sólo por ver el suelo ¡qué maravilla!, formado a base de pequeños cantos rodados, piedras de río que crean bellos dibujos no exentos de símbolos. Suelos también muy prácticos para la época, por su facilidad para la limpieza, como nos contó el guía.

En el entorno del edificio se localizan numerosas sepulturas antropomorfas excavadas en la roca, llamadas “de reconquista” por la época a la que pertenecen, los siglos X-XI, que en el pasado estaban cubiertas con una lajas de piedra.

Terminamos la visita cuando empieza a atardecer, el momento no podía ser más perfecto, a un paso de la iglesia tenemos el Mirador de la Reina, el mejor punto para ver caer el sol sobre los Mallos de Riglos. Imposible describiros esto, imposible explicar aquello que impacta directamente en el corazón, sólo deciros que lo más impresionante a veces lo tenemos muy cerca…

Atardecer desde el Mirador de la Reina, Murillo de Gállego
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