BELMONTE DE SAN JOSÉ, HOSPITALIDAD Y MAGIA EN EL BAJO ARAGÓN

Nos situamos ¿dónde está Belmonte de San José?

Observando Bemonte de San José desde el mirador de la Ermita de San José

Belmonte se sitúa en la zona oriental de la comarca del Bajo Aragón, a 25 km de Alcañiz, capital comarcal y 160 km de Teruel, capital de la provincia.

En sus inmediaciones nace el río Mezquín, de escaso caudal y que durante mucho tiempo dio nombre al pueblo, conocido como Belmonte de Mezquín, hasta que en 1980 se cambió por «de San José». A sus habitantes les oirás referirse también a él como Bellmunt y es que pertenece al grupo de pueblos de Aragón que habla catalán en forma de variedad dialectal local, hoy, el bilingüismo es lo más habitual.

Mientras nos acercamos a la población por la carretera disfrutamos ya del paisaje, zonas montañosas y masas forestales alternan con terrenos llanos con cultivos de almendros y, sobre todo, de olivos, de los que se obtiene un aceite virgen extra famoso por su calidad.

Un paseo por el casco urbano de Belmonte de San José

Entramos al pueblo por el Portal del Soldevilla, uno de los que tenía el antiguo recinto amurallado y el único que ha conservado su aspecto original desde su construcción. A nuestra derecha, aparece la primera de las casas solariegas con nombre propio que veremos hoy, Casa Bosque, espléndido edificio del siglo XVI que posee los elementos típicos de este tipo de arquitectura aragonesa, como la galería de arcos corridos o el alero de madera del piso superior.

Portal del Soldevilla
Casa Bosque

Llegamos a la plaza del Ayuntamiento, edificio de 1575, con su lonja de dos arcos en la parte baja, donde antaño se celebraba el mercado, se jugaba a pelota a mano y era lugar de encuentro. En su fachada, llama nuestra atención una argolla, entre otros usos, en el pasado sirvió para encadenar a los reos como escarnio público y castigo ejemplarizante.

En relación a ello, en la planta baja de la casa consistorial, verás una pequeña puerta de madera con un cerrojo de forja, córrelo y empuja con determinación, se trata de la antigua cárcel.

La cárcel de Belmonte de San José es una estancia de unos 6 metros cuadrados con un pequeño vano con reja y ventana de ventilación, conserva la cadena con grillete para el cuello del condenado, un espacio que nos permite imaginar lo penoso de la estancia de los reos. La cárcel de Belmonte de San José forma parte de la Ruta de las cárceles del Mezquín-Matarraña.

La plaza desde la lonja de la Casa Consistorial
Interior de la antigua cárcel de Belmonte de San José

Saliendo de nuevo a la plaza, observamos un abrevadero adosado a una casa, en su fachada, una foto datada en el segundo cuarto del siglo XX nos muestra a un vecino abrevando el caballo en esas mismas pilas. Desde que comenzamos nuestro paseo, hemos estado observando por las calles estas antiguas fotos, una idea que nos ha encantado llamada Belmonte tras las cámara.

Belmonte tras la cámara es una iniciativa que, con la colaboración de sus vecinos, ha recopilado fotografías antiguas, las ha reproducido en forma de carteles y las ha colocado en las calles y casas donde fueron tomadas, algunas hace más de un siglo.

El pueblo es un museo al aire libre repleto de estas antiguas imágenes, algunas muestran cómo eran las calles, otras tradiciones y fiestas, en otras vemos a sus antiguos habitantes y costumbres. Todas están situadas en los mismos lugares donde se tomaron o en los que nos es fácil relacionarlas con el presente, haciéndonos partícipes de un juego mental muy interesante para quien, como nosotros, le interesa la historia.

Observando una de las imágenes de «Belmonte tras la cámara»

Siguiendo calle arriba llegamos a la Plaza de la Iglesia y nos impresionan las enormes dimensiones de la iglesia parroquial del Salvador, sobre todo comparándolas con las de la pequeña plaza donde hoy se ubica.

Fue construida en el siglo XVIII y en el exterior destacan su fachada, con abundante decoración barroca, y su torre campanario, que destaca considerablemente sobre el conjunto urbano.

Portada de la iglesia parroquial de Belmonte de San José

Todos los retablos barrocos del interior fueron destrozados y quemados recién comenzada la Guerra Civil, pero afortunadamente, todavía se conserva el órgano, un magnífico instrumento musical realizado a mediados del siglo XVIII por los prestigiosos hermanos maestros organeros Francisco y Juan Antonio Turull.

El órgano de Belmonte es una joya por varios motivos, en primer lugar por valor histórico artístico, catalogado como Bien de Interés Cultural del Patrimonio aragonés, en segundo, por su riqueza artística, ya que la caja del instrumento de madera de pino muestra un espectacular trabajo de talla con elementos vegetales, figuras de ángeles músicos portando cornetas y chirimías y una escena central en la que se representa al rey David tocando el arpa

El último motivo es el más especial y es que es un órgano que está vivo, ya que se sigue tocando con asiduidad, pudiendo escuchar su sonido original en pequeños conciertos organizados por el ayuntamiento o cuando el organista del pueblo, Jaime Antonio Marqués, hace pequeñas audiciones públicas, algo que ocurre prácticamente cada semana y que tuvimos la suerte de disfrutar.

Órgano de Belmonte de San José

Si estás visitando Belmonte de San José y escuchas música, no dudes en entrar a la iglesia, probablemente el organista esté tocando y vivas un momento absolutamente mágico, como nos ocurrió a nosotros. A su maestría musical se sumó su amabilidad y generosidad, permitiendo no sólo escucharle sino animándonos a subir para poder admirar también detalles como la decoración escultórica, los tiradores de los registros o el fuelle.

La magia de escuchar el sonido del órgano y ver de cerca la decoración

En la plaza de la iglesia se sitúa también la oficina de turismo, donde en días de apertura te informarán de los lugares a visitar y la posibilidad de hacer una visita guiada. También es el lugar donde podrás conseguir y sellar el pasaporte de Pueblos Mágicos de España

La oficina de turismo abre en verano, principalmente los fines de semana de los meses de agosto, septiembre y mitad de octubre. Fuera de estas fechas, si deseas hacer una visita más completa a la población, lo mejor es ponerse en contacto con el ayuntamiento previamente llamando al teléfono 978 852 025 (abre los lunes, miércoles y viernes por las mañanas) o mandando un email a través del formulario de contacto de la web municipal belmontedesanjose.es

La hospitalidad a la que aludimos en el título de este artículo se nota en aspectos como que, siempre que es posible, algún vecino y muy habitualmente el actual alcalde, Alberto Bayod, hacen de guías. En nuestro paseo por las calles fueron varios los vecinos que nos saludaron de forma espontánea, nos preguntaron y nos contaron detalles de su pueblo, una acogida que nos emocionó.

Seguimos por la calle Mayor disfrutando de la belleza de la población, calles sinuosas y estrechas, casas de piedra de tono dorado, plantas con flores, el canto de los pájaros, rincones con encanto, todo está extremadamente cuidado, sencillo pero con un gusto exquisito. No nos extraña que hayan recibido en varias ocasiones premios al embellecimiento de los pueblos.

Las calles de Belmonte están llenas de flores

Calles como la del Portillo, las Cuatro Esquinas, Calle Aragón, o la de la Vicaría, hoy llamada Diputación Provincial, son preciosas y nos animan a sacar la cámara a cada paso para llevarnos el recuerdo.

Incluso un solar de una casa que debió quedar abandonada hoy se ha restaurado y se ha convertido en un pasadizo entre calles que nos permite imaginar la distribución que tenían las antiguas casas.

Pasadizo entre calles aprovechando una antigua vivienda abandonada

La tercera de las plazas de la localidad es la de la Virgen del Pilar o del Solá por el caserón renacentista edificado en 1539 con su oratorio dedicado a la Virgen del Pilar en la fachada.

Plaza del Pilar o del Solá

Siguiendo la fachada de casa Solá entramos en la calle del Pilar, si la seguimos, al final, bajo un portal adintelado se accede al bar restaurante donde nos han contado que se come muy bien, algo que esta vez no pudimos comprobar. Lo que sí hicimos es tomar un café en la fantástica terraza que tienen en el interior, con unas preciosas vistas a los campos de olivos que rodean la población.

Al fondo de la calle, el pasadizo de acceso al bar restaurante

No te puedes marchar del casco urbano sin encontrar su famosa reja parlante, que se ubica cerrando una de las ventanas de la planta baja de Casa Membrado, un magnífico ejemplo de arquitectura civil barroca mandado construir por Joseph Membrado Ejerique en 1724.

En esta casa nació, vivió y murió Juan Pío Membrado (1851-1923), famoso regeneracionista aragonés. Por lo que hemos leído, en el interior se conserva su despacho, bellas puertas talladas y un salón con pinturas murales de carácter decorativo. En una pequeña estancia se guarda también la ‘Virgen de la Cama’, obra muy singular ya que la imagen está acostada en una cama y muestra de devoción religiosa ya que se sacaba en procesión el día de la Virgen de Agosto.

Sería fantástico poder conocer el interior de casa Membrado pero, lógicamente, es complicado ya que se trata de una casa particular. Por cierto, no te vamos a desvelar qué cuenta la reja, tendrás que venir a Belmonte de San José para descubrirlo.

Casa Membrado y su reja parlante

La nevera de Belmonte de San José

Lo que hemos vivido hasta ahora es suficiente para situar a Belmonte de San José entre nuestros pueblos favoritos de Aragón, sin saber que lo que vamos a ver a continuación nos va a llenar de asombro, nos dirigimos a la nevera.

Uno de los elementos constructivos más relevantes del patrimonio de la localidad es su antigua nevera, declarada Bien de Interés Cultural del Patrimonio Aragonés. Se sitúa a las afueras del pueblo, a unos 100 metros del casco urbano, una señal en la carretera nos indica el camino.

Fue construida para aprovisionar de nieve y hielo a la población durante los meses más cálidos y su existencia ya está documentada en 1636. Fue la primera nevera de Aragón en ponerse en valor y forma parte de la ruta de «Las bóvedas del frío»

El proyecto Bóvedas del Frío nació en 2003. Su objetivo era revalorizar patrimonialmente las antiguas neveras que se construyeron en el territorio durante el siglo XVII, dando a conocer una antigua actividad preindustrial ya desaparecida en un formato museográfico.

En 2008 se inauguró el itinerario temático que recorre dichas neveras: la ruta de las Bóvedas del Frío. Con casi 127 km de longitud, permite a los visitantes apreciar cómo se han recuperado estas increíbles construcciones y conocer la historia de los usos de la nieve y del sistema comercial que se estableció en aquella época para abastecer a la población.

La experiencia de visitar la nevera de Belmonte de San José es más especial de lo que podíamos imaginar. Una escalera instalada en el interior nos permite llegar hasta su base y asombrarnos con su gran capacidad. Se trata de un depósito subterráneo de planta circular que termina en una bóveda que se sostiene sobre dos arcos de sillería entrecruzados. En la parte inferior, existe un vano que nos permite caminar agachados por un túnel, su función era la de desagüe.

Aun sin salir de nuestro asombro, nuestros guías nos anuncian que vamos a disfrutar de una proyección, ahí, directamente sobre las piedras del interior de la nevera se disfruta de un video documenta tremendamente ameno y didáctico que te hace entender muchos aspectos relacionados con una actividad, la de la explotación comercial de la nieve, tan lejana para generaciones como la nuestra.

Proyección en el interior de la nevera de Belmonte de San José

Para visitar el interior de la nevera de Belmonte de San José debemos acercarnos a la oficina de turismo en las fechas de apertura de la misma. Si vamos un día en los que no está abierta, lo mejor es ponerse en contacto con el ayuntamiento con antelación, alguien del pueblo trata siempre de acompañarte y sin duda sus explicaciones son tremendamente valiosas.

También podemos visitar la nevera por nuestra cuenta solicitando la llave en el bar del pueblo, dando la luz nada más abrir la puerta de entrada y una vez abajo presionando el botón verde para activar el video). En todos los casos se pide 1€ por persona, cantidad que se utiliza para mantener las instalaciones.

En el exterior de la nevera, desde marzo de 2026, encontramos un espectacular mural que completa extraordinariamente la visita.

Mural de @hectorvacui

El artista Héctor Vacui ha sabido plasmar a la perfección el antiguo oficio del hielo: la dureza del trabajo, su transporte, su sistema de almacenamiento, todo ello fundido con el nombre de Belmonte y la silueta del propio pueblo asomando sobre el muro, una obra de una gran belleza plástica que, sin duda, ha contribuido a que la visita a Belmonte de San José hoy sea más atractiva.

El entorno de Belmonte de San José, entre ermitas y árboles monumentales

Belmonte de San José desde su entorno

Dedicamos parte del día a disfrutar del entorno. En cuanto nos alejamos de las casas, la imagen de la población rodeada de olivares, almendros y bosques de pinos hace que saquemos de nuevo la cámara o simplemente nos paremos a deleitarnos contemplándolo.

En el entorno de Belmonte hay 7 ermitas, de todas, la más importante es la Ermita de San José.

Se sitúa a 2 km. de la población y su acceso está señalizado. Su emplazamiento, en el punto más elevado de la sierra, hace que sea un mirador excelente desde el que contemplar el pueblo, el Valle del Mezquín y el resto del Bajo Aragón.

La Ermita de San José
Belmonte al fondo, desde el interior del pórtico de la Ermita de San José

La visita también merece la pena por admirar su pino centenario, el guardián del santuario, que ha sido catalogado como árbol monumental.

No es el único árbol extraordinario que encontramos en Belmonte de San José, existe un extenso olivar centenario en el que destaca un olivo, la olivera de Cervera, de singularidad reconocida por a sus considerables dimensiones, la rareza de su variedad, la rebuxenca, y por ser la primera en su género en ser declarada como Árbol Singular de Aragón. Se le estiman algo más de 1000 años y sigue produciendo olivas.

Estas oliveras pueden visitarse mediante ruyas señalizadas que parten de la población.

Para los amantes del senderismo, como nosotros, son varias las rutas señalizadas que permiten conectar con la naturaleza con facilidad.

La más conocida es la del Barranco Fondo (PR-TE 13), un sendero que discurre por el cañón del río Mezquín, famoso por sus estrechamientos y caprichosas formaciones rocosas. Aunque nos hubiera encantado, esta vez no nos ha dado tiempo de conocerlo, pero queda anotado en nuestra libreta de deseos para la próxima visita.

Distintas señalizaciones permiten disfrutar sin dificultad del entorno de Belmonte de San José

Vivir las tradiciones en Belmonte de San José

Aunque sólo hemos pasado un día en Belmonte de San José, ya estamos deseando volver para disfrutar de su tranquilidad y, por qué no, de la animación que se seguro se vive los días de fiestas y celebraciones.

Hemos venido a las puertas de Semana Santa y notamos que son días de preparativos y ajetreo. Estamos en el Bajo Aragón, por lo que aquí se vive con pasión y son varias las procesiones solemnes que se celebran Jueves y Viernes Santo.

Pero la Semana Santa aquí tiene una cita especial cada Sábado Santo, cuando el pueblo retrocede a la Edad Media para conmemorar la concesión, a sus primeros repobladores, de la «Carta Puebla» otorgada en 1232 por el comendador de Alcañiz.

Desde hace más de 20 años son los propios vecinos los que se convierten en actores y recrean esos hechos históricos. Junto a ello, se organiza un mercado medieval, actuaciones musicales, talleres, charlas, una cita que no queremos perdernos el próximo año y que esperamos contar por aquí.

Queremos agradecer a nuestros anfitriones, al Sr. alcalde, Alberto Bayod y al técnico de turismo, Raul Boix por acompañarnos en la visita y por trasmitir tan bien y con tanto cariño la magia de Belmonte de San José.

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