Viajes y escapadas desde mi punto de vista

De Talamantes al Collado del Campo

Una maravilla geológica en la cara oculta del Moncayo

Por Talamantes no pasas, a Talamantes tienes que ir de propio, expresión tan nuestra y tan acertada en este caso. Situado en un entorno natural incomparable, con parte de su término municipal dentro del Parque Natural del Moncayo, cuando llegas, además, te preguntas por qué no habías venido antes.

La ruta de hoy tiene un recorrido precioso y, como colofón, nos regalará una maravilla geológica que compensará todo el esfuerzo de la caminata. Pero, antes de empezar a andar, las estrechas calles de Talamantes te atrapan y el paseo por ellas es una delicia.

Cuando te acercas al pueblo, lo primero que ves en lo alto y en primer término es su castillo. Construido en 1177, desde 1209 perteneció a la Orden del Temple. Más a lo lejos las Peñas de Herrera que, en esta ocasión sólo veremos de lejos pero cuya imagen se me queda grabada y me ronda ya en la cabeza para futuras salidas.

En el paseo te topas con la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, del siglo XVI, y con varios rincones auténticos. El pueblo cuenta con albergue municipal y varias casas rurales que tienen una pinta estupenda y en las que apetece quedarse, al menos un par de noches, para tener la oportunidad de recorrer los infinitos senderos y rutas que parten desde aquí.

El recorrido comienza en la zona baja del pueblo, conocido como la Fuente del Lugar, donde un puente medieval atraviesa el Barranco de Valdetreviño. Esta es una de las zonas más bonitas y, si no sois muy andarines, sólo con quedarse a pasar una mañana o una tarde aquí ya merece la pena la visita. Hay una mesa de madera y bancos y a unos 200 metros, se encuentra la Ermita de San Miguel, desde la que se tiene una fantástica vista del pueblo y del castillo. Si haces la ruta con nosotros, llegaremos a ella al final del recorrido.

Puente medieval junto a la Fuente del Lugar

Información de la ruta:

Aunque no está catalogado como “Sendero Turístico de Aragón”, su página web lo recoge por su interés, es el denominado TALAMANTES – COLLADO DEL CAMPO (GR 90) y os lo enlazo por si queréis ver más información. No obstante, si, como yo, eres de los que les preocupa perderse, en este caso la senda está perfectamente indicada con las marcas rojas y blancas del GR y, cada vez que aparece una bifurcación de caminos, hay una señal, con seguir la que indica “Collado del Campo” lo tenemos “chupado”.

Es circular y el tiempo sin paradas es de 3 horas y 5 minutos. Nosotros siempre empleamos mucho más de lo que se dice en los cuadernos de ruta porque nos gusta tomárnoslo con mucha calma.

Justo a la derecha de la Fuente del Lugar parte el camino, entre muros de piedra, y que nos lleva hasta el depósito de agua de la localidad. Siguiendo las marcas del GR, se toma una senda estrecha y bien marcada por la que atravesamos un extenso pinar de repoblación.

Hemos venido en invierno y la senda está espectacular, marcada por una franja de musgo. Los pinos son altísimos, de esos que casi no alcanzas a ver la copa. A nuestra derecha un mar de troncos marrón infinito y a nuestra izquierda el rumor del río y la hiedra invadiéndolo todo con un verdor intenso.

Aunque nosotros no hemos estado en verano, creemos que es una ruta que se puede hacer los días de sol. La mayor parte del recorrido transcurre bajo estos pinos por lo que la sombra no te va a faltar. En cualquier caso, esos días es recomendable calcular la hora de inicio para no llegar a la zona alta sin vegetación con temperaturas muy altas.

Sendero entre el pinar

Hasta llegar a Collado del Campo debemos salvar 425 metros de desnivel, así que a la ida el camino es de subida constante. Si no estás en forma, te puede pesar pero, lo dicho, la senda es espectacular y, como no nos persigue nadie, podemos hacer todas las paradas que queramos.

A unos 20 minutos del inicio encontramos La Fuente del Boticario, un enclave precioso con una mesa y bancos de madera. Si vais con niños muy pequeños o sin intención de andar mucho, llegar hasta aquí puede ser una opción asequible.

En la parte alta de la senda, encontramos las ruinas de un refugio para los trabajadores que repoblaron la zona. A partir de aquí, se avanza por una pista dejando atrás el espeso pinar hasta llegar al Collado del Campo. Como ya os he comentado, todas las bifurcaciones de camino están perfectamente señalizadas.

Desde el Collado del Campo se puede optar por ascender al pico de la Tonda (1486 m.), tomando la pista hacia la izquierda, o continuar el recorrido hacia las Peñas de Herrera, caminando con la pista que asciende hacia la derecha. El Sendero S-4 de los del Parque Natural del Moncayo, llamado “Barrancos de Talamantes”, ofrece precisamente esta última opción. Las espectaculares Peñas de Herrera ya son visibles desde el collado y esperamos volver otro día para llegar hasta ellas y poder contarlo.

Las Peñas de Herrera vistas desde el Collado del Campo

Nosotros hoy nos conformamos con asistir a un espectáculo geológico. Desde el collado son visibles ya las primeras arcillas de colores del Barranco de Valdepinos.

Te recomiendo no quedarte con las primeras que veas, si caminas unos metros hasta el Refugio de Collado del Campo (indicación dirección izquierda a 480 m.) y te adentras por el collado hasta el borde del barranco con muchísima precaución y respeto, eso sí, se desplegará ante tus ojos un espectáculo de colores ocres, grises, beige, rojizos e incluso morados.

Nosotros no tuvimos un buen día para fotografiarlas, ya que había calima, pero con un buen equipo y buena luz, estoy segura de que harás unas fotos espectaculares.

Emprendemos el regreso por el mismo camino, sin cambiar el recorrido, sólo al final, cuando lleguemos a la altura del depósito de agua que vimos al empezar la ruta, nos desviamos a la derecha por una pista que, tras trazar una curva, nos lleva a la Ermita de San Miguel, un templo tardorrománico, del primer tercio del XIII.

Vista de Talamantes desde la Ermita de San Miguel
Ermita de San Miguel, Talamantes

En nuestro regreso a Zaragoza, a 15 km. de Talamantes, encontramos la localidad de Ambel.

Un paseo por su casco nos traerá ecos del pasado, legado de la Orden de San Juan, a quien se debe la construcción de la iglesia parroquial. La Orden del Temple inició la construcción del castillo, hoy oculto entre casas.

Vista de Ambel
Plaza de Ambel

Si has llegado hasta aquí, me encantaría saber que me lees. Déjame un comentario con cualquier observación o sugerencia, eso me animará a seguir compartiendo contigo mis aventuras.

Distancia hasta el inicio de la ruta
Zaragoza88 km
Huesca157 km
Teruel217 km
Distancia desde las tres capitales de provincia

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